Las reglas del juego
En Finelly no hay reglas impuestas desde fuera. Cada evento se configura por separado y el grupo decide lo cara que sale la impuntualidad. Estas son las cuatro palancas y lo que cambia cada una.
Precio por minuto
Es la cantidad que cuesta cada minuto de retraso, y se fija al crear el evento. No hay mínimo ni máximo: puedes poner unos céntimos o una cifra que duela.
En la práctica funcionan bien dos enfoques distintos:
- Precios bajos, entre 0,10 $ y 0,50 $. El bote sale pequeño y la gracia está en el marcador, no en el dinero. Es el ajuste que mejor aguanta el uso repetido con el mismo grupo.
- Precios altos, de 1 $ para arriba. Convierte la quedada en algo serio. Funciona para eventos puntuales — una cena importante, una salida con hora de tren — pero cansa si lo usáis cada semana.
Piensa que el importe se multiplica por minutos redondeados hacia arriba, así que un retraso de veinte minutos con un precio de 2 $ son 40 $. Conviene hablarlo antes de aceptar la invitación, no después.
Cuántos rezagados pagan
Esta es la regla que de verdad cambia la dinámica. Al crear el evento eliges a cuántas personas de las que llegaron tarde les toca pagar, empezando siempre por la que más se retrasó.
- Solo paga el último. El resto de los que llegan tarde se libran. Genera un final muy competitivo: si vas con diez minutos de retraso pero sabes que alguien viene peor, aún puedes salvarte.
- Pagan los dos o tres últimos. Reparte más el riesgo y hace que el bote crezca. Va mejor con grupos grandes.
Lo importante: llegar tarde no implica pagar. Solo pagan los que encabezan la lista de retrasos, tantos como hayáis configurado.
Check-in con GPS
La llegada la marca el móvil, no la palabra de cada uno. El check-in se acepta si estás a menos de 150 metros del lugar del evento.
La ubicación se consulta únicamente en el instante en que pulsas el botón, y se guardan las coordenadas de esa llegada concreta como prueba de que fue válida. No hay seguimiento continuo ni registro de tus movimientos entre eventos. Está detallado en la política de privacidad.
El radio de 150 metros existe porque el GPS de un móvil no es exacto: dentro de un edificio, en un aparcamiento subterráneo o entre edificios altos, la precisión empeora. Es un margen suficiente para no dejar fuera a quien está de verdad allí, y demasiado corto para hacer trampas desde casa.
El destino del bote
Se escribe al crear el evento y queda impreso en el recibo: la primera ronda, el postre, la propina, la gasolina del próximo viaje, un bote común para la siguiente quedada. Es texto libre.
Que esté por escrito desde el principio evita la discusión clásica de después, cuando ya nadie se acuerda de lo que se había dicho.
Finelly no mueve dinero y no es una app de apuestas
Conviene decirlo con todas las letras, porque el vocabulario del producto — multa, bote, pagar — puede dar una impresión equivocada:
- No hay azar. El resultado depende exclusivamente de la hora a la que llega cada uno. No se apuesta a nada ni interviene la suerte.
- No hay premio en dinero. El bote no lo cobra un ganador: se gasta en lo que el grupo escribió al crear el evento.
- Finelly no se lleva comisión de esos importes ni participa en ellos de ninguna forma.
- Finelly no procesa esos pagos. La app calcula cuánto debe cada uno y lo anota en el recibo. El dinero se mueve entre vosotros por donde queráis: en efectivo, con una transferencia o invitando a la ronda. Finelly no es un servicio de pagos y nunca toca ese dinero.
Lo único que se paga dentro de Finelly es el desbloqueo opcional que quita los anuncios, 2,99 $ de lanzamiento y 4,99 $ después, y eso va por Stripe o por la tienda de aplicaciones. Lo explicamos en precios.
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- Cómo funciona, con el cálculo paso a paso
- Preguntas frecuentes
